No todos los amores son a voces, no tienen por qué gritarse a los cuatro vientos. Una persona te puede demostrar su amor, su cariño y su comprensión simplemente estando ahí, vigilando tus estados de ánimo en la sombra sin hacerse notar hasta que estás mal, entonces sale de su silencio y te pregunta y se preocupa por ti sinceramente hasta que se asegura de que estás bien entonces desaparece de nuevo hasta la próxima crisis. La persona que te quiere de verdad es la que se alegra contigo cuando estás feliz en silencio y grita pugnando por tu felicidad cuando te ve triste.
La persona que realmente te quiere estará siempre ahí, te hará reir, llorará y sufrirá contigo, amortiguará tus caidas, te seguirá hasta el fin del mundo aunque sea con la mirada y por encima de todo será tu confidente, tu alma gemela, esa persona que no sólo hace todo por ti sino que además disfruta con ello. Hoy quiero agradecer a las personas que siempre han estado ahí publicamente por su infinita paciencia con este ser imperfecto, gracias mamá, María, Saty, Bárbara, pero por encima de todo quiero dar las gracias a esa persona que es mi alma gemela o por lo menos se le parece bastante, gracias por ser como eres, porque aunque nunca leas esto quiero agradecerte que me hayas sacado del hoyo profundo en donde estaba metida, gracias por sacarme una sonrisa cada vez que te veo, porque no sé qué hubiera sido de mí si no te hubiera conocido, no sabes hasta qué punto le has hecho bien a mi corazón, me has hecho volver a confiar en el verdadero amor, no sé que haría si te perdiera y la sola idea me paraliza, me inquieta.... pero no quiero pensar en eso porque se avecina todo un verano lleno de sorpresas y cosas hermosas y sé que al final todo saldrá bien entre nosotros.
Un brindis por toda la gente que sabe amar de esta manera, sin condiciones, sin reservas.
jueves, 21 de junio de 2012
sábado, 2 de junio de 2012
Los aburrimientos hay que matarlos a base de sueños
Hola de nuevo. Esta entrada es para hablar de la importancia de los sueños. A veces pasamos por alto todos esos sueños que tenemos despiertos y dormidos. Y al final nos damos cuenta de que hemos pasado por la vida sin hacer ruido, eso no puede ser, no sólo hay que hacer ruido hay que provocar estruendos en el aire, terremotos y hasta huracanes. Al final de tu vida debes poder sonreir y decirte hice todo lo que quise sin hacer daño a nadie y no me da miedo la muerte porque sólo es una más de mis innumerables aventuras. Adelante.
Sé que los problemas actuales nos tienen a todos en un mundo que consideramos real y que en el fondo no nos gusta, de ahí el estrés y la frustración. Por eso hay que soñar porque los sueños son las vías de escape de ese mundo irreal son la manera de darnos cuenta de que hay cosas mucho más emocionantes que ir a trabajar todos los días ocho horas y después volver a casa agotados sin más. Así todos los días hasta los 65 años cuando no empezamos a vivir ni remotamente mejor si no que nos pasamos lo que nos queda pensando que hacer con el resto de nuestras vidas y cuando por fin lo sabemos nos morimos.
¿Esa es manera de vivir? Pues no. Agarra el rumbo de tu vida, suelta tu melena y haz lo que quieras hacer siempre que no hagas daño a nadie. Baila bajo la lluvia, ve por la calle cantando a voz en grito, besa al hombre que amas sin preocuparte ¿qué pasará? ¿sentirá él lo mismo? ¿cuál será su reacción? eso son cosas que no puedes controlar, pero sí puedes controlar las decisiones de tu cuerpo y besarlo al fin y al cabo ¿pierdes algo que realmente valga la pena? Nos pasamos la vida preguntándonos cómo afectarán las cosas que hacemos a los demás pero... cosas como un beso no hacen daño a nadie ¿no? Disfruta de tu vida, vívela a tu manera de manera que cuando llegues a morir hayas vivido tanto a tu manera que la muerte también sea a tu manera.
Sé que los problemas actuales nos tienen a todos en un mundo que consideramos real y que en el fondo no nos gusta, de ahí el estrés y la frustración. Por eso hay que soñar porque los sueños son las vías de escape de ese mundo irreal son la manera de darnos cuenta de que hay cosas mucho más emocionantes que ir a trabajar todos los días ocho horas y después volver a casa agotados sin más. Así todos los días hasta los 65 años cuando no empezamos a vivir ni remotamente mejor si no que nos pasamos lo que nos queda pensando que hacer con el resto de nuestras vidas y cuando por fin lo sabemos nos morimos.
¿Esa es manera de vivir? Pues no. Agarra el rumbo de tu vida, suelta tu melena y haz lo que quieras hacer siempre que no hagas daño a nadie. Baila bajo la lluvia, ve por la calle cantando a voz en grito, besa al hombre que amas sin preocuparte ¿qué pasará? ¿sentirá él lo mismo? ¿cuál será su reacción? eso son cosas que no puedes controlar, pero sí puedes controlar las decisiones de tu cuerpo y besarlo al fin y al cabo ¿pierdes algo que realmente valga la pena? Nos pasamos la vida preguntándonos cómo afectarán las cosas que hacemos a los demás pero... cosas como un beso no hacen daño a nadie ¿no? Disfruta de tu vida, vívela a tu manera de manera que cuando llegues a morir hayas vivido tanto a tu manera que la muerte también sea a tu manera.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)